“Llanura y poblamiento”
El período que estamos analizando tiene sus particularidades y por ello es importante tener presente que a partir de 1865 la supervivencia del paisano independiente aquerenciado en estas llanuras fue muy difícil de sostener, pues desde el gobierno se fortaleció la práctica del reclutamiento forzoso para enviar soldados a luchar contra las montoneras federales o al frente de batalla en la guerra contra el Paraguay que finalizó en 1870. Persistiendo, por varios años más, desde el Estado la práctica de perseguir al gaucho pobre, para obligarlo a cumplir el “servicio militar” en la frontera contra el aborigen. La pobreza en la campaña se generalizó, desalentando la posibilidad de poblar estos campos.
Para escaparle a las reiteradas levas militares, al criollo pobre le quedaron dos opciones: emigrar hacia otras zonas donde pudiese encontrar un conchabo en alguna estancia o radicarse en las tolderías del Sur, para resistir junto al aborigen que también estaba siendo perseguido y desplazado de sus tierras. Eran los años en que un agudo observador de la realidad llamado José Hernández redactaba los versos de El Gaucho Martín Fierro, publicados en 1872. Obra que completó en 1879 con una nueva versión denominada La Vuelta de Martín Fierro.
Los datos arrojados por el censo nacional del año 1869 son elocuentes. La población de todo el territorio Nacional era de 1.833.142 personas, de las cuales 34.458 estaban establecidas en la Ciudad de Córdoba y 23.169 en Rosario. En la Provincia de Córdoba se contabilizaron 210.508 habitantes, de los cuales sólo 5.041 estaban radicados en el departamento Unión, que por entonces incluía el actual departamento Marcos Juárez, concentrada en las zonas de Fraile Muerto, Cruz Alta y Saladillo
En nuestro caso, debemos recordar que los 5 kilómetros de tierra a ambos lados de la línea férrea, en el tramo que va desde el Arroyo Tortugas hasta Fraile Muerto, que el Estado provincial les expropió a los propietarios de esa época, le fueron entregados a la Compañía del F.C.C.A. en enero de 1867. A partir de allí dicha empresa inglesa pasó a ser la dueña de estos campos, donde abundaban los pastizales y escaseaban los árboles, procediendo inmediatamente al desalojo de toda persona que habitara este lugar. Lo que hace suponer que, en esa época, las tierras próximas a la estación Espinillos estaban deshabitadas de toda población nativa o extranjera.
Sus nuevos poseedores sabían que el paso de los rieles elevaría notablemente el precio de la tierra que lo rodeaba, sólo había que esperar para su posterior venta o arrendamiento, puesto que su valorización dependía de la llegada de brazos para su puesta en producción. Pero la situación de nuestro país y sus habitantes no era buena y el impacto de la inmigración europea era casi nulo en el sudeste cordobés. Por eso quedó postergado el poblamiento del territorio que actualmente ocupa la Ciudad de Marcos Juárez y sus alrededores.
En esos años la Compañía de Tierras del Ferrocarril Central Argentino estableció solamente una colonia en nuestro territorio provincial, denominada “Tortugas” y fundada en 1870 alrededor de la actual localidad de General Roca. Constituyéndose en la primera colonia de inmigrantes europeos de la Provincia de Córdoba. Pero sus comienzos no fueron prósperos y luego de varias cosechas escasas, sobrevino la crisis económica del año 1875, cuyos efectos repercutieron negativamente en los campesinos y tras varios años de miseria la colonia quedó prácticamente despoblada.
Estamos hablando de un territorio recorrido, pero no poblado y los siguientes testimonios de aquella época nos ayudan a entender mejor nuestro paisaje de llanura:
En Mayo de 1868 William Hadfield relató su viaje desde Rosario hasta Córdoba. “(…) La estación, Cañada de Gómez, está muy bien edificada (…) Entre aquí y la estación Tortugas hay varias estancias inglesas muy prósperas. Desde aquí hasta la estación Leones el país se convierte en monótono, un mar muerto de pasturas amarronadas, sin ganado ni huellas de cultivo, sin un arbusto o un árbol a la vista (…) Aproximándonos a la estación Fraile Muerto, los árboles comienzan a aparecer” (1)
En Octubre de 1870, el mismo viajero nos dejó el siguiente testimonio (…) “La estación Tortugas es aún muy triste. Seguidamente viene la monótona distancia hasta la estación Leones, durante la cual vimos algunos ñandúes y pastos incendiados que el clima seco favorece (…)” (2)
Otro persona que pasó por aquí en 1871 dice: “Entre Tortugas y Fraile Muerto no hay arado que surca la tierra ni árbol que haga sombra” (3)
Referencias 1, 2 y 3 – Fernández Priotti, Carlos Alberto. “Historia del Ferrocarril Central Argentino (1854 – 1901)” – 2017
