Los orígenes de la ciudad de Marcos Juárez / Capítulo Nº1

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por Héctor Decándido

Al iniciar este recorrido sobre la historia de nuestra Ciudad, proponemos el ejercicio de reconocer a la llanura como un factor determinante desde sus orígenes hasta el actual estado de progreso y modernidad. Un espacio “exterior” que ha desarrollado y continúa imprimiendo una sólida pertenencia de sitio en sus habitantes. En todo momento de la evolución de la Ciudad, es entonces necesario detenerse en la armonía que persiste entre la inmensidad de la pampa y los sueños y esfuerzos de sus pobladores bajo la omnipotencia y la belleza de los amaneceres y puestas del sol.

Capítulo Nº1: “Los rieles y el nombre Espinillos”

Para una mejor interpretación de la historia es necesario situarnos en el contexto y recordar que hacia mediados del siglo XIX, en el Norte de Europa, dio comienzo la segunda etapa de la Revolución Industrial; iniciándose un período de rápido desarrollo tecnológico impulsado por la generalización del uso del motor a vapor que, aplicado a los medios de transporte, posibilitó un extraordinario crecimiento del comercio internacional. El tren sería el encargado de comunicar los territorios interiores con los puertos. Priorizar el desarrollo ferroviario fue condición necesaria para acercar los productos hasta los sitios de embarque.

Los orígenes de nuestra localidad están determinados por ese contexto y ligados a la construcción del primer ferrocarril interprovincial de la República Argentina, que conectó el centro del país con el puerto sobre el Río Paraná, permitiendo un transporte rápido y seguro que quedó enlazado directamente con el Río de La Plata y el mundo exterior.

Para realizar la infraestructura necesaria se contrató a la empresa de capitales ingleses denominada “Ferro-Carril Central Argentino”, que dio por iniciada la obra en abril de 1863 en Rosario y la fue habilitando para el público de la siguiente manera: hasta Tortugas el 1º de mayo de 1866; hasta Fraile Muerto (actual Bell Ville) el 1º de septiembre del mismo año; hasta Villa María el 1º de septiembre de 1867; quedando totalmente concluido el trayecto hasta Córdoba el 18 de mayo de 1870.

En el artículo publicado en el diario rosarino EI FERRO – CARRIL del 30 de Mayo de ese año tenemos información sobre el primer tren que llegó a nuestra estación, cuya locomotora fue bautizada con el nombre de “Cordova”.

”Se hace saber al público que esta vía ha sido abierta al público para toda clase de tráfico entre el Rosario y la posta de Los Espinillos en el camino del Norte , y que quedará lista hasta el Fraile Muerto a principios del mes de septiembre.
Los trenes saldrán del Rosario todas las mañanas a las 7, y regresan de los Espinillos a la 1, llegando al Rosario a las 5 y media de la tarde.
Se podrán transportar carretas troperas u otros vehículos vacíos o con carga, de y al Rosario. Para carga o pasageros concúrrase a la Estación.”

El origen del nombre se remonta al establecimiento de una posta, en el año 1860, a la que se denominó Espinillos. Ubicada en un lugar cercano a lo que hoy es nuestra localidad, sobre el llamado Camino del Norte trazado por Timoteo Gordillo para el tránsito de diligencias y carros tirados por mulas. En sus memorias escritas, este empresario no aclaró el porqué de dicho nombre, ni hizo mención a evidencia o ubicación de algún ejemplar o monte de espinillos, pero es de suponer que fue por la existencia de dicho arbusto en nuestra zona. La empresa Timoteo Gordillo y Cía. ya había desaparecido cuando los rieles llegaron al sudeste cordobés y el camino mencionado se iría borrando con el paso del tiempo, pero el nombre Espinillos quedó estampado en nuestra historia ocupando la centralidad en nuestros símbolos municipales e identificando algunos espacios públicos

Los estudios y registros de aquella época describen a nuestra zona como “una pampa carente de plantas leñosas indígenas” o una “pradera de flora monótona, formada por pajonales de pastos duros y blandos” (géneros Stipa–Nassella, Melica, Festuca, Poa y Paspalum), y/o “pastizales abundantes de dos o tres pies de altura”. Sin mención sobre la existencia de algún monte de espinillos.

Las tierras que rodeaban a la estación Espinillos se encontraban dentro del área del “pastizal”. Una zona de transición entre la región del espinal y la estepa pampeana, cuyo límite Este y Norte estaba marcado por el monte cordobés-santafesino o “bosque campestre”, actualmente comprendido dentro de la eco-región del Espinal (ecotono), dominado por árboles más grandes como algarrobo blanco y talas y algunas especies de arbustos como espinillos y chañares. Limitando al Sureste con el Río Ctalamochita, cuyas orillas estaban cubiertas de bosques en galería con distintas especies de árboles y arbustos. Un río muy sinuoso que luego de confluir con el río Saladillo cambia su denominación por Carcarañá, cuyas aguas marcaban nuestro límite Sur, donde los bosques iban perdiendo densidad.

 

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