Continuamos recorriendo los caminos de nuestra región para identificar lugares o sitios públicos y comunitarios que han cumplido o siguen cumpliendo una función importante para la población que habitó o habita nuestro espacio rural.
En esta ocasión la invitación recibida de Analia Buljubasich, una seguidora de Nuestras Historias Rurales, nos movilizó hasta la Colonia Lago Di Como, ubicada a pocos metros de la laguna conocida por el mismo nombre y a 25 kilómetros de la localidad de Arteaga, comuna de la que forma parte y depende administrativamente.
Del libro Arteaga: un Pueblo… una Historia, escrito por Rogelio Malpiedi, extrajimos la siguiente información:
La Colonia Lago Di Como fue fundada por Juan Gódeken en el año 1886 y a partir de esa fecha, varios inmigrantes europeos que arribaron a nuestro país eligieron estas tierras para poblarlas y trabajarlas. La idea de conformar un espacio urbano comunitario comenzó a concretarse, cuando en el año 1896 se construyó la capilla y posteriormente, en 1918 se estableció una escuela primaria. La población del lugar fue creciendo y en 1941 se fundó un club, un Centro Juvenil Agrario y se instalaron algunos comercios. Incluso en 1942 se habilitó una estafeta postal, que estuvo en funcionamiento hasta el año 1978 y en 1947 se estableció un destacamento policial que perduró hasta en 1960.
Hasta allí nos llegamos, el sábado 13 de junio, para presenciar la celebración de sus Fiestas Patronales, en honor a San Antonio de Padua, cuyos orígenes se remontan a la época de la apertura de la capilla y están directamente relacionados con la inmigración italiana, sus hábitos religiosos y la necesidad de seguir manteniendo lazos afectivos con su tierra natal.

En el interior de la capilla se encuentra la siguiente reseña histórica:
A fines del Siglo XIX llegaron desde Italia y se radicaron en Colonia Lago Di Como los hermanos Juan, Ángel, Antonio y Domingo Simioni y el primo de ellos Luis. En poco tiempo pudieron comprar una extensión de campo y construir una amplia casa, por lo que deciden en agradecimiento levantar una capilla.
Domingo, el mayor de ellos, enfermó y fue internado en Rosario. Su hermano Antonio falleció cuando descarriló el tren en el que viajaba para visitarlo, por lo que su viuda doña Margarita Marconato y demás familiares deciden llamar San Antonio a la capilla que fue inaugurada el 1º de octubre de 1.896.
En el año 1.922 Margarita viaja a Italia y trae desde Padua la imagen de San Antonio que permanece aquí hasta el día de hoy.
También colgada en una pared de la capilla vimos una lámina realizada en 2.016, al conmemorarse los 120 años de su fundación. Donde se puede leer:
Construida en la cruz del camino para ser distinguida desde todos los puntos cardinales, para descanso y reflexión de los caminantes. Símbolo de amor y paz; de fe, esperanza y trabajo.
Betiana Borbón, vecina e hija de una familia que lleva muchos años arraigada el lugar, nos contó que gracias al esfuerzo de sus padres y otros vecinos de la colonia, el primitivo edificio de la capilla fue ampliado en el año 1973, conservando desde esa época su aspecto actual. Conocido como un espacio religioso y social, de referencia, profundamente valorado en toda su zona de influencia.
Las Fiestas Patronales comenzaron con la celebración de la Santa Misa, a cargo del padre Robert Bigolín. La capilla quedó chica para contener en su interior a la gran cantidad de gente que asistió al lugar y a pesar del frío reinante, una parte de la concurrencia permaneció inamovible en el exterior para escuchar los oficios religiosos.
Finalizada la misa, los feligreses sacaron la imagen de San Antonio, para que presidiera la procesión, e inmediatamente los asistentes se sumaron a la caminata, acompañando con rezos y esperando la bendición celestial.
El padre Robert, a cargo de la peregrinación nos dejó el siguiente relato:
“Con respecto a la procesión, tiene que ver con una devoción antiquísima dentro de la iglesia católica que tiene que ver con el pueblo que peregrina, que camina. Nosotros vamos camino hacia el cielo, hacia la casa del padre, entonces la vida es un camino y la procesión tiene un sentido así, ¿no?, de un camino que ora, por eso se va rezando ¿no?, es la vida que se amasa , se reza y se lleva al santo, en este caso San Antonio, como intercesor ante el padre, ante Jesús para que el padre Dios nos bendiga y tiene ese sentido de camino, de esfuerzo para que bendiga los campos, para que bendiga nuestras vidas, para que bendiga lo que tenemos en el corazón mientras vamos caminando y haciendo esa procesión. La procesión tiene esa mirada de camino, de entrega, de bendición y demás”.
El recorrido comenzó desde la puerta de la capilla y finalizó en el mismo lugar. A partir de esta fecha y hasta el mes de diciembre, el 2º sábado de cada mes, desde las 15 horas, se dará la correspondiente misa en este espacio de nuestra ruralidad.
Todo el evento estuvo organizado por una comisión integrada por los vecinos que habitan ese lugar y cuentan con el apoyo permanente de la comuna de Arteaga, por estar esta colonia bajo su jurisdicción. En esta ocasión estuvieron presentes el Presidente Comunal Julián Vignati, representantes de la Policía, de Bomberos Voluntarios, del Club Arteaga, del Club Alianza, mujeres de AFA, autoridades y alumnos del Jardín Semillitas, la escuela 25 de Mayo, el establecimiento Secundario José Hernández y escuela Juan Bautista Alberdi de Lago Di Como.
Terminada la procesión, nos dirigimos al salón del Club Juvenil Agrario para disfrutar de un riquísimo chocolate casero, que acompañamos con tortas de varios gustos y excelente calidad, hechas y donadas por las mujeres que viven o vivieron en la colonia. Es un arduo trabajo colectivo de la comisión organizadora del evento, donde todos trabajan ad-honorem y cada uno tiene asignado un puesto que ocupa cada año, como es el caso de Betiana, que desde hace varios años es la responsable de hacer el chocolate, que anteriormente preparaba su madre Inés Font de Barbón
La celebración de la fiesta se cerró el sábado siguiente con la Cena – Baile realizado en el salón del Centro Juvenil Agrario de Lago Di Como y la actuación de Veleta Show. En la tarjeta consta el completo menú servido, que incluyó bebida, postre, café y torta. Es un evento anual, que tiene como finalidad recaudar fondos para el adecuado funcionamiento de la capilla y preservar esta tradición religiosa – cultural.
Nuevamente aquí y desde las primeras horas del día, todos los integrantes de la comisión vecinal se reunieron en el salón del club para armar las mesas y decorar el recinto. En la tarde/noche cada uno fue ocupando su puesto de trabajo preestablecido: los cinco o seis hombres encargados de las parrillas, las dos mujeres que se ocuparon de hacer las ensaladas, los responsables de destapar y preparar la bebida y los destinados al servicio de mesa.
Todo estuvo organizado y listo para recibir a la gente que hasta allí se llegó para compartir la “Cena y Baile en Honor a San Antonio”. Una celebración anual que es especial para el reencuentro con los seres queridos y una oportunidad para recordar hechos del pasado, hablar sobre el presente e intercambiar opiniones y proyectos para el futuro. Un grato momento para dialogar y compartir la mesa con familiares y amigos, porque todos se conocen y forman parte de la gran familia de Lago Di Como.
Luego de la cena, llegó el esperado momento del baile, que en esta ocasión estuvo animado por Veleta Show, quien comenzó a invitar a los asistentes a ocupar la pista, marcando con su música el ritmo del baile que se prolongó hasta altas horas de la noche.
Finalizado el mismo y antes de emprender el regreso a casa, fue el momento de los saludos y las afectuosas despedidas, con rostros alegres y satisfechos por el momento compartido. Cada uno de ellos sabía que el próximo baile a realizarse en el Club Juvenil Agrario sería en septiembre para recordar el Día del Agricultor, posibilitando otra oportunidad para el reencuentro comunitario con amigos y familiares que siguen conectados con este barrio rural, por ser parte de sus raíces.
Son “Fiestas y Tradiciones” que desde Nuestras Historias Rurales deseamos seguir difundiendo
Comisión de la Capilla San Antonio:
Alberto Morresi
Danilo Latanzi
José Squizatto
Javier Civitelli
Gustavo Canullo
David Martelón
Juan Pablo Gigli
Adelqui Cavaleti
Ana Pignochino
Betiana Barbón
Lorena Stafolani
Analía Buljubasich
Graciela Manavella
Isabel Borri
Susana Prósperi
Responsables:
Coordinación y textos: Héctor Decándido
Video y Sonido: David Robledo
Fotografía: Martín Samora
Voces: Claudia Cerón
Adriana Palmieri
Participantes:
Padre Robert Bigolín (Párroco de Arteaga)
Analia Buljubasich (Maestra de la escuela Juan Bautista Alberdi de Lago Di Como)
Jorgelina Rucci (Maestra de la escuela Juan Bautista Alberdi de Lago Di Como)
Lucrecia Dallanegra (Directora de Escuela Nº 206 – CER 493 – Arteaga)
Betiana Barbón (Vecina residente en Lago Di Como)




